martes, agosto 18, 2015

A falta de un gol

Melgar estuvo cerca de la hazaña. Un gol faltó, como en el 2013 ante Pasto, para dar vuelta a un marcador que parecía imposible siquiera acercarse. La historia se repite. La ida desastrosa y la vuelta llena de mérito, orgullo, prodigio e impotencia. Otra vez, por quinta vez en su historia, la dominó se despide de un torneo internacional en primera rueda.

El objetivo no se logró. En frío esto es un fracaso, el segundo en el año. El Centenario se pintó de otra manera, lleno de alegrías, sonrisas y éxitos. Y al momento nada de nada. Salvo la reserva que por diferencia de goles no campeonó en el Inca, el equipo profesional que arrancó la pretemporada con la misión de campeonar en todo lo que juegue y en la Sudamericana, por versión de su técnico Juan Reynoso por lo menos se esperaba llegar a semifinales. Por ahora ni lo uno ni lo otro. En el Inca no se campeonó y en la Sudamericana quedaron eliminados.
El Apertura se sigue jugando y Melgar junto a Cristal son los únicos que puedan lograr el título que los clasifique al play off por el campeonato nacional. Sino se logra, así sea, como esta tarde, luchando hasta el final, la campaña será de fácil olvido.
Todos los que fueron al Monumental Arequipa recordarán, como los que en el 2013 asistieron y por poco llenan el Melgar, que se ganó un partido con jerarquía, que hubo tardes inolvidables, que se estuvo cerca, en fin consuelos tontos para un club que en 100 años sigue siendo grande por sus hinchas, porque lograr enamorar y unir a una ciudad pero no por logros deportivos.
Melgar se retiró de la Sudamericana con la frente en alto. Con el sinsabor de saber de que por poco se pudo, del dolor de saber que ese 0-5 en Barranquilla costó la clasificación porque las matemáticas y el rendimiento futbolístico de ambos equipos  en 180 minutos de juego dejan un concepto contundente: no hay grandes distancias entre uno y otro.
Muchos fueron al Monumental con la resignación de ver a su equipo eliminado por con la esperanza de por lo menos verlo ganar. No fue mucha gente, como en aquél 2013, ni ambiente de fiesta, pero lo que les regaló el dominó fue como siempre  ilusión.
Cuesta fue la figura excluyente en un equipo donde hubo muchos con calificación para 8 puntos. El argentino está hecho para la rojinegra, no hay de otra. Dos goles, un tiro al palo, autor de cinco de los 16 remates que Melgar hizo al arco de Junior, resumen el rendimiento que hace borrar del mapa el paso de Ruidíaz por Arequipa.
Luego llegó el golazo de Minzum de perfecto tiro libre y para poner más emoción el de Acasiete, que fue el segundo jugador con más disparos al arco rival (3), a los 83´. De ahí a más, el coloso agustino fue un manejo de nervios. Cada ataque levantaba a la tribuna ante un desconcertado rival que vivió en carne propia lo que el dominó sufrió hace una semana. Así es el fútbol, da vueltas y te da en la cara más pronto de lo que esperas. Los colombianos ahora lo saben.
Solo faltaba un gol para igualar el marcador global. En el 2013, del 0-3  en la vuelta se pasó a ganar en Arequipa 2-0 (doblete de Zúñiga). Para el global 3-2 a favor a Pasto. Ahora fue lo mismo solo con más goles: Colombia 0-5, Arequipa: 4-0, Global: 4-5.  
Algunas lágrimas al final, puñetazos al césped de impotencia como el de Lampros, y nada más. Melgar se fue al vestuario con la frente en alto pero con el desenlace de siempre: eliminado.

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