jueves, enero 12, 2017

Los 90 de Huracán, tiempo de cambio

"De las entrañas del Misti
Desde mi blanca Arequipa
Arrasando a los rivales llegaron a la capital
A conquistar multitudes y coronarse campeones
Huracán es el campeón, Huracán del corazón
Cuadro de las simpatías, naciste para triunfar
Por eso hoy tu destino es reinar como campeón
Por ser hijos de Arequipa y de la Virgen de Chapi
Decimos muy orgullosos Huracán es el campeón"

Huracán, uno de los clubes más importantes del fútbol arequipeño, está de fiesta. Hoy cumple 90 años (fue fundado el 12 de enero de 1927) y toda La Pampilla celebra. Campeón de la Copa Perú en 1973, jugó el torneo profesional de ese año quedando octavo, en una temporada donde Melgar, que terminó tercero, no le pudo ganar. Por las bases del Descentralizado de ese año, tuvo que descender porque no podían jugar dos equipos de una misma ciudad. 
Hablar de Huracán es hablar de la historia del fútbol de Arequipa. Tardes inolvidables de fútbol macho, pero también tardes amargas donde se mordió el polvo de la derrota. Así se labró un nombre respetado en todo el Perú y querido por todos los arequipeños, porque Huracán es un equipo entrañable, querible y por supuesto noble. 
Las últimas décadas, no han sido las mejores. Manejado a la antigua, como todos los clubes amateur, le está costando ingresar a la modernidad administrativa y no asume, que no es propiedad de una familia ni de dos o tres, sino de todos los que sentimos un apego a ese color verde que nos hizo ver con otros ojos el fútbol de toque, picardía y también de rigor, de la pierna que impone respeto y del goce inexplicable del solo hecho de ver a tu equipo en el campo de juego. 
Huracán como todo equipo con mística, genera apago, identificación por lo arequipeño, porque Huracán antes que todo es Arequipa y no es solo una frase cliché, sino una realidad como también lo son equipos como Piérola, Aurora o White Star, que han sido, son y serán las canteras del fútbol arequipeño.
A falta de 10 años para su centenario, hay el tiempo justo para encaminar el rumbo, de encontrar la fórmula para volver a llenar estadios y llegar al fútbol profesional, el sueño convertido en obsesión de todo pampillano.
Huracán cumple con todos los requisitos para ser grande. Tiene campo propio, divisiones menores, local institucional y directivos, lo único que le falta es querer hacerlo, mientras no lo hagan seguirán navegando en las aguas tranquilas de la mediocridad.
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