La deserción obligada de Raùl Orlandini, porque reventó motor al inicio del primer especial, le quita algo de brillo capitalino a esta edición de los Caminos del Inca. No solo se pierde a un tradicional animador, ganador de las ediciones 2010 y 2011, sino a un protagonista humano porque esta prueba fue dedicada a su padre, Raúl Orlandini Dibós, campeón cinco veces del rally más importante del Perú. Sin la presencia del "Mono" ni la de Nicolás Fusch, ganador 2012, que solo participó del Súper Prime los ojos del aficionado a los fierros tratan de encontrar a otros héroes de la pista. Y la mirada se centra en los hermanos apurimeños Ronmel y Ríchard Palomino, que de un segundo plano ya saltan a la palestra. Ayer, Ronmel ganó la etapa sin mucho esfuerzo, confiado en que esta vez nadie lo opacará y que está en sus manos está la posibilidad de llevarse la gloria.