EL DÍA DE LA MUJER: Ana Peck, el Coropuna y la lucha por el voto de la mujer
Annie Smith Peck (1850 – 1935) tardó ocho días e
igual número de noches para coronar la cima más alta del Coropuna en julio de
1911. Cuando llegó a la cumbre, ubicada a 6480 msnm, la exploradora
norteamericana colocó los pabellones de Estados Unidos y de Perú, además de una
pancarta con el lema “Votos para las mujeres”.
Tres años antes, en agosto de 1908, luego de cinco
años y seis intentos fallidos, coronó por primera vez la cumbre norte del
Huascarán, 6655 msnm.
La figura de Ana Peck, como la nombran los
montañistas, es inmensa y hoy, 8 de marzo, que se celebra el Día de la Mujer,
siempre es recordada.
Pionera en la práctica del alpinismo,
incursionó en una actividad exclusiva de los hombres. Fue la primera mujer que
usó pantalones para subir montañas en 1895, cuando ascendió al Matterhorn
(Suiza) y desafió al pensamiento de una sociedad extremadamente
conservadora como la americana.
Buscó la igualdad de oportunidades en la montaña y
le costó ser muy criticada por: practicar un deporte de hombres, viajar sin
marido y trabajar como conferencista profesional. La llamaron “mujer rebelde
sin pudor”.
“Mi esposo es la montaña”, respondía a los
periodistas cada vez que trataban de incomodarla con preguntas sobre su
soltería.
“Mi siguiente pensamiento fue hacer una pequeña exploración genuina,
conquistar un pico virgen, alcanzar una altura donde
ningún hombre había estado antes”, pronosticó en 1902. Seis años
después lograba ser el primer ser humano en llegar a la cumbre norte del
Huascarán cuando tenía 58 años de edad. Esa cima, en su homenaje, se llama Ana
Peck.
EL COROPUNA Y LA LUCHA POR EL SUFRAGIO
Peck fue una sufragista; es decir, integró el
movimiento que luchó por el derecho al voto femenino y la igualdad de derechos
políticos y civiles a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
Su fama de montañista la utilizó para visibilizar
la lucha por los derechos de las mujeres, entre ellos el del voto. Colocar una
pancarta en el Coropuna con la frase: “Votos para las mujeres”, lo convirtió en
líder de esa justa.
Peck llegó a Arequipa en julio de 1911 con el
objetivo de coronar una montaña, que pensaba era más alta que el Huascarán. Su
intención era demostrar que podía subir más alto que los hombres.
“En mi adolescencia decidí que haría lo que una
mujer podía hacer para demostrar que las mujeres tenían tanto cerebro como los
hombres y podían hacer cosas tan bien como ellos si les dedicaban toda su
atención”, es una de sus reflexiones más interesantes.
El diario El Deber del 30 de julio de
ese año publicó una nota sobre su hazaña: Excursión al Nevado Coropuna,
detalles comunicados por uno de los excursionistas. Se indica que junto a una
acompañante, de apellido Worfman, y los locales Nicanor Cervantes, Domingo
Patiño y Gerardo Carpio, iniciaron el ascenso al Coropuna el 10 de julio.
“Estuvieron en la montaña 8 días y 8 noches; al
noveno día llegaron a la cumbre”, se narra.
Debido a que no retornaban, el médico de
Chuquibamba, de apellido Pastor, junto a un grupo de pobladores, subieron hasta
las faldas del Coropuna para buscarlos. Su espera no duró mucho porque la
expedición llegó sana y salva.
En El Deber se indica que en la cumbre, Peck colocó las banderas de Estados Unidos y de Perú; pero se omite lo del banderín solicitando el voto para las mujeres. También se cuenta que la escaladora bajó usando una cuerda al cráter del volcán, pero pidió que la suban por el intenso calor y lo asfixiante de los gases.
Los biógrafos de Peck omiten y agregan
otros detalles. Por ejemplo, desconocen que haya subido acompañada por Workman
(Fanny), quien era otra montañista con la que sostenía una competencia personal
sobre quién llegaba más alto.
En lo que coinciden todos es que en la
cumbre colocó una pancarta. Unos señalan que decía: “Votos para las Mujeres” y
otros aumentan una frase más: “Liga Juana de Arco por el Sufragio Igualitario.
Voto para las Mujeres”.
“Escalar es un trabajo duro y puro. El
único placer verdadero es la satisfacción de llegar a donde
nadie ha estado antes y donde pocos pueden seguirlo”.
En su lápida está escrita una frase que
resume su vida: “Has traído una gloria poco
común a las mujeres de todos los tiempos”.
El sufragio
femenino en Estados Unidos fue aprobado en 1920, y en Perú en 1955 para las
elecciones de 1956.


Comentarios