¿Quién fiscaliza a las academias deportivas? Nadie
Hace poco un adolescente de 17 años quedó en estado de
coma tras participar en una pelea de box organizada por una “academia de boxeo”
llamada: Invicto. No es un caso aislado. En Bolivia, también en febrero, otro
adolescente, esta vez de 16 años, luego de ser sparring de un boxeador de 25
años de edad, sufrió un derrame cerebral.
La pregunta nace por sí sola: ¿El boxeo es peligroso?.
El deporte de los puños o, también conocido, como el deporte
de las narices chatas, mal llevado o llevado por gente sin preparación, puede
tener estos desenlaces lamentables pero que son claramente evitables.
El boxeo como cualquier tipo de deporte de contacto
(taekwondo, karate, artes mixtas, judo, etc.) tiene un grado mayor de riesgo a
un nivel competitivo; es decir, con deportistas que estén entrenados física y
mentalmente. Pero no para jóvenes que solo buscan hacer deporte o simplemente practicar
una disciplina que les parece interesante.
Chocolatín Torres.
Muchos niños (as) y jóvenes o señoritas, son llevados por
sus propios padres o tutores para que aprendan un deporte de contacto por diversos motivos;
entre ellos, evitar el bullying que se presenta generalmente en los colegios y
para aprender a defenderse; pero no para atacar.
Para ello los padres de familia buscan alternativas, sin
evaluar a quién le están dando la responsabilidad de enseñar a sus hijos. ¿Dónde
entrenar? Es la pregunta que nace por sí sola.
Generalmente en verano se abren academias en casi todos
los deportes, desde el fútbol hasta las artes mixtas, muchas de ellas son
avaladas por clubes deportivos, pero no todas.
¿Quién fiscaliza a estas academias? Nadie. Las academias pueden
ser simples emprendimientos que funcionan en verano y que no tienen ningún tipo
de control. También están las que funcionan por iniciativa de municipalidades
y/o colegios que tampoco reciben ningún tipo de fiscalización; y otras están
ligadas o pertenecen a clubes deportivos.
Los clubes deportivos son instituciones civiles que
cuentan con inscripción en Registros Públicos, que forman parte del Registro
Nacional del Deporte (Renade) y que tienen el aval, a través de sus ligas y
federaciones, del Instituto Peruano del Deporte. Sus entrenadores son, en su
mayoría, exdeportistas que tienen cursos y certificaciones de entrenadores, y
que están preparados para enseñar tanto a aprendices como a deportistas de alto
rendimiento.
Existe un vacío legal en este sentido. Qué entidad
fiscaliza a las academias ya sean independientes, de clubes o de instituciones
como municipalidades. No hay ninguna.
Recordemos otro caso trágico que también pasó en Arequipa
en febrero. Una adolescente de 16 años de edad murió en su segunda clase de
natación en la piscina del cuartel Salaverry, nadie la pudo sacar a tiempo del
agua.
Estos sucesos aunque no son recurrentes, van a seguir
pasando siempre y cuando no se fiscalice a los responsables de estas academias
o escuelas deportivas.
VOLVAMOS AL BOXEO
Es lamentable lo que le pasó al joven de 17 años que se
encuentra en coma. “En otros países, como Japón, donde la gente sabe de
deporte, no se permiten academias improvisadas que solo quieren comercializar
con el deporte. Allá solo van a academias donde el entrenador o el club, sean
respetados”, recalca Ríchard Torres Ramos, el “Chocalatín”, hijo de uno de los
mejores púgiles mistianos, el gran “Chocolate” Torres, campeón Latinoamericano
y boxeador profesional.
Ríchard ha sido varias veces campeón nacional,
seleccionado nacional y boxeador profesional. Además tiene formación académica
como entrenador y gestor deportivo, es voz autorizada para hablar de cómo
entrenar a jóvenes.
“Cuando uno ha sido boxeador y es entrenador, la
experiencia sirve de mucho. Por ejemplo, uno mira al chico y si nota que tiene
miedo, tienes que parar. A esos chicos hay que trabajarlos para que a través
del boxeo formen su valentía, su autoestima, hay que saberlos llevar”.
“El boxeo se enseña de forma recreativa, como jugando se
les enseña la técnica y se les trabaja el físico. Hay topes donde utilizan
guantes grandes, cabezales y siempre viendo edades, peso y tiempo de entrenamiento.
No deben enfrentarse uno que lleva tres meses de entrenamiento o dos o tres
peleas, con uno que recién va a debutar”.
Al ser un deporte de contacto, hay un requisito que
ningún entrenador deja por alto. “Hay que hacerles un examen médico o al menos
saber si sufre de algún mal, para evitar contratiempos. El que ve todo eso es
el entrenador, porque es el responsable”.
“Cuando se organizan esos topes hay que tomar algunas
medidas básicas. En el boxeo amateur nunca puede haber nocaut, si se ve sangre
se debe parar la pelea; además es obligatoria la presencia de un médico o personal
médico para atender alguna emergencia”, recomienda.


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