HACE 25 AÑOS, UN GOL HIZO TEMBLAR A TODO EL SUR

 




Minuto 2' del primer tiempo. Marco Sánchez, delantero de Sportivo Huracán, remata fuerte; el portero de Atlético Universidad, Luis Zanabria, no puede atajar el balón, la pelota toca la red y el árbitro Víctor Hugo Rivera, cobra el gol. En simultáneo se producía un terremoto.

Los gritos que bajaban de las graderías del estadio Arequipa no fueron para celebrar el tanto, sino eran producto de la desesperación.
Los cientos de aficionados que fueron a ver este duelo definitorio para la clasificación a la liguilla de la etapa Provincial de la Copa Perú, gritaban, rezaban de rodillas pidiendo clemencia a Dios, se lanzaban al gramado desde las graderías, mientras que la estructura de concreto literalmente crujía. Momentos de pánico.
Fue exactamente a las 3:33 de la tarde de un 23 de junio de 2001, hace 25 años.
Hubo cinco heridos producto de las caídas, pero pudieron haber muertes. Tres cables tensores del techo de occidente se rompieron. Los periodistas que transmitían desde las cabinas en la zona alta, vieron como algunos desde esa altura querían tirarse al campo de juego.

Estallaron los vidrios de las ventanas del hall del estadio, los cobertores de fibra de vidrio de las bancas de suplentes cedieron al paso de los hinchas que los usaban como trampolín para lanzarse a la cancha, etc.
El velódromo de Cerro Juli también sufrió daños considerables, el estadio Melgar también fue afectado como el coliseo Arequipa, estadio Umacollo o Los Palitos. En IPD Arequipa hizo su evaluación de los daños y presupuestó 60 mil soles para reparaciones.
El partido se reanudó la noche del 26 de junio, en el mismo escenario, con el marcador a favor de Huracán por 1-0, el gol fue convalidado. Se jugaron los 87 minutos que quedaban por disputarse y tiempo suplementario.
Alexa Paredes iguala para Atlético, pero Edgar Romaní aparece para darle el triunfo a Huracán por 2-1, similar resultado al partido de ida de la llave. Como era partido definitorio, se juega tiempo suplementario con gol de oro, la suerte favoreció a los agustinos que anotaron a los 10' por intermedio de Hilden Salas. Atlético pasó a la liguilla de la provincial y Huracán quedó eliminado.


ESTA ES UNA CRÓNICA QUE ESCRIBIMOS HACE ALGUNOS AÑOS:

“Parecía que el techo se iba a caer”, recuerda Marco Sánchez, autor del gol que literalmente hizo temblar no solo a Arequipa, sino a todo el sur del Perú, y parte de Bolivia y Chile.
Se jugaban los 3 minutos del primer tiempo del partido Sportivo Huracán y Atlético Universidad que definía el título de la etapa Provincial de la Copa Perú. Era una soleada tarde sabatina del 23 de junio de 2001.
Había regular cantidad en el Monumental Arequipa, solo se habilitaron oriente y occidente. Frente a frente estaban el tradicional Huracán y un equipo que un año después (2002) lograría ascender al fútbol profesional.
Víctor Hugo Rivera, que aún era árbitro de Primera Categoría, pitó el inicio exactamente a las 3.30 de la tarde.
Transcurría el minuto 2 de juego. Ambos equipos estaban aún asentándose en el grass del coloso agustino. Un tímido ataque del Atlético terminó en un rechazo largo de Carlos Pérez, defensa de Huracán.
La zaga granate se desconcierta, la agarraron mal parada. El balón sobra al central Jimmy Borda, Marco Sánchez que como “9” neto jugaba como único punta pampillano, aprovecha el error y va por la pelota. Nick Montalva intenta ir al cruce, pero el atacante arequipeño le gana el vivo y sombrea el balón desde fuera del área. El portero Luis Zanabria solo mira la trayectoria del esférico, un golazo. Rivera pita y convalida el tanto.
“Nos fuimos a celebrar a oriente donde estaba un pequeño grupo de barristas del Atlético que nos estaba molestando. Cuando me doy vuelta para abrazar a mis compañeros, miro a occidente y veo que la gente se movía de un lado a otro, parecía que se estaban peleando los simpatizantes de ambos equipos”, narra el ahora técnico de fútbol radicado en Ilo.
“Cruzo la cancha con dirección a occidente para ver si mi familia estaba bien, pero levanto la vista y miro como el techo del estadio parecía que se caía. Ya luego entendimos lo que pasaba, la gente gritaba, algunos se tiraban a la cancha desde las tribunas. El suelo se ondulaba, pero lo que más me sorprendió fue el techo que parecía venirse abajo”.
El portero Zanabria cuenta que cuándo dispara Sánchez siente que el suelo se movía y se asustó. “La cancha se ondulaba como las olas del mar”, narró.

Un grupo de periodistas estábamos sentados en butaca norte tomando apuntes del partido. Cuando anotó Sánchez escuchamos primeros gritos de celebración, luego ya cambiaron a quejidos y lamentos. Levanté la cara por un sonido extraño que escuché entre el crujido que hacían las columnas del estadio al chocar cuando se abrían y cerraban. Era un zumbido parecido a latigazos. ¿Qué había pasado? Tres tensores del techo se rompieron por lo violento de los movimientos.
De inmediato volví la mirada al campo de juego, algunos futbolistas estaban arrodillados rezando, otros tenían cara de desconcierto y se quedaron paralizados, público de occidente se tiraba al campo de juego y otros eran ayudados por algunos jugadores para bajar.
Colegas que estaban en cabinas de transmisión en lo más alto de occidente, luego confesaron que pensaron tirarse abajo porque sentían que el techo los iba a aplastar. Lo que más asustaba era el sonido que hacía esta mega estructura, era como rocas en un molino, el sonido era infernal.
El terremoto duró 120 segundos según reportó el Instituto Geofísico del Perú, pero fueron una eternidad. Al finalizar todo era polvo, mucho desconcierto y escenas de pánico.
Dimos una vuelta alrededor del estadio junto a otros colegas para ver sí habían daños estructurales o, como es parte del instinto periodístico, saber del algún muerto. Felizmente no hubo más daños que sustos y rasmillones, por ahí una fuerte contusión. Eso sí algunos vitrales se habían roto.







Comentarios