Se dice que morir en lo que uno más le gusta es un sueño, una reflexión típica cuando uno ve los años teñirse de canas. Pero no válida e inaceptable para alguien que recién esta comenzado a caminar en la vida. Edwin Rivera a sus cortos 17 años de edad fue asesinado por un monstruo al volante. La imagen trágica en el kilómetro 23 de la Panamericana Sur fue devastadora. Su bicicleta, esa que cambió por la típica pelota, partida en dos, metros más allá su casco blanco que salió volando apenas un camión impacto sobre la aún endeble humanidad del seleccionado arequipeño. Otro ciclista muerto en las pistas y todo el deporte está de luto. Rabia e impotencia, hasta cuando estos choferes con mentalidad cavernícola, esos que abundan al frente de un tico o de una combi, esos que deben tener tan baja autoestima que se sienten más que los demás cuando toman el volante en sus manos. Esta vez, fue un chofer de un camión de carga pesada que trató de huir pero los compañeros de Edwin, que...