De su cerebro y alma ha borrado una frase: “No puedo”. Solo así Karina Torres Mendoza, joven arequipeña de 26 años de edad, ha logrado cambiar su vida. Esa es la fórmula. “Simplemente es decidirse, luego perder el miedo y con trabajo lograr lo que nos proponemos”, sabias palabras de alguien que las aplica cada segundo. Así piensa la capitana de la selección peruana de básquet sobre silla de ruedas. De ese equipo que logró lo que muchos no han conseguido aún: clasificar a un mundial con talento, amor propio y terquedad los innumerables obstáculos que la misma organización deportiva peruana les pone en su camino.